Ciegos, sordos y mudos, pero con manos para hablar
Jóvenes sordo-ciegos de diferentes lugares de España se han concentrado en la zona salmantina de Las Arribes del Duero con el fin de engrandecer su comunicación, ya que, a pesar de sus deficiencias visuales y auditivas, tienen manos con las que pueden hablar. Su primer destino, La Aldea del Burrito, un enclave de Aldeadávila de la Ribera, a orillas del río Duero, donde los quince jóvenes sordo-ciegos, en compañía de otros tantos guías-mediadores, ha podido montar a caballo, acariciar a un burro, dar de comer a un corzo e, incluso, “ver” erizos o cabras.[…][…] (Carlos García Aldeadávila)
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