José Hernández, el boxeador barcelonés (1967)
El gimnasio, si es que así se puede llamar, está enclavado en pleno barrio marinero. No existen aparatos, ni comodidad, ni nada que pueda denunciar que estamos en un templo del músculo, donde cada día un grupo de esforzados del «ring», aficionados y profesionales, acuden con ilusión a cultivar su deporte preferido. Todo sigue igual como hace muchos años. Un par de sacos de arena unas cuerdas sujetadas imitando un cuadrángulo y poca cosa más.
Es casi un milagro que en estas condiciones se puedan moldear figuras del boxeo; pero así ocurrió y seguirá ocurriendo por lo visto; y como ejemplo vivo tenemos al preparador Blanch, que en estas condiciones precarias logró que su pupilo José Hernández haya conquistado, nada más y – nada menos qué el campeonato de España de su categoría: los superwelter… Aquí no podemos seguir! nos dijo el veterano preparador como excusándose y continuó explicándose. Esto no reúne condiciones y muy pronto contare con una sala más céntrica e infinitamente mejor… No se preocupe, Blanch; nos otros conocemos bien toda clase de «gimnasios»… Pero vamos a lo que nos trae aquí. ¿Dónde está el campeón Hernández?. Preguntó con interés. Está punto de llegar. Respondió Blanch. Sí que entrena tarde… (Son las ocho de la tarde). El muchacho trabaja y debe cumplir con su horario. Preguntaba a Blanch que Hernández cuando va a combatir. “Le dan permiso. De lo contrario, se lo toma; y como esta decisión, normalmente, no gusta a las empresas, tiene que dejar e trabajo”, Blanch marcó. En realidad, el boxeador es oficio de pulidor de metales, siempre falta gente, y como Hernández se acreditó de buen trabajador, lo «enrolan» seguida. Lo difícil es encontrar quién se avenga a darle facilidades, replicó Blanch. Se ve que la célebre frase «estamos contigo» no hizo mella en el ánimo de estos señores. Por fin, la puerta se abre y entra José Hernández, sordomudo, barcelonés, de veintitrés años que en dieciocho combates logró conquistar el Campeonato de España de la división de los superwuelter. Queremos cercioramos cómo está de forma, José y le decimos mirándole fijamente para que nos entienda, insistió Blanch que Canalis se haya entendido a José que siguió el movimiento de nuestros labios y en seguida comprende. Por nuestra parte, escuchamos atentamente un sonido gutural que emite Hernández, cada día con más claridad, y también entendían la respuesta de José. “Estoy bien, mucho mejor que antes. Ahora lo verá. Desde que me enfrenté a Joseph González, en Francia, soy otro. Sabía que él tumbaba a todo el mundo”.
No había español que le hubiese resistido el combate de pie. Yo, en cambio, le podía, cuando tuve que abandonar, porque me metió el dedo en el ojo. ¡De lo contrario…!. Pero perdió. Interviene Blanch para decirnos que Hernández dio una lección de boxeo a González, adjudicándose todos los asaltos. El mismo público de Carcasonne, que mima al francés como un ídolo, aplaudió más a Hernández, despidiendo con una gran ovación. Y agregó Blanch. Su último combate, que le valió el Campeonato de España, ante Fred Emi, en Gijón, en el octavo asalto, Hernández le derribó dos veces a la lona, por ocho segundos. El árbitro le vio en tan malas condiciones que suspendió la pelea. Cosa que los fanáticos de Emi acogieron con grandes protestas El director del combate se atemorizó y nos rogó que Hernández continuase peleando para evitar un estropicio. Yo ya le había sacado los guantes, contó José que hizo uno de sus gestos de decisión y Blanch me guiñó un ojo, diciéndome que iba a continuar y que no me preocupase. A los pocos momentos, en el asalto siguiente noveno. El boxeador Emi quedaba hecho cisco y el árbitro decretó la misma decisión por segunda vez inferioridad del astur. Preguntamos a Hernández. ¿Piensas llegar más arriba? Hasta el Campeonato de Europa. No creo que Mazzinghi sea mejor que González. Estoy muy bien. Mi pelea con el uruguayo Batista convencerá de lo que digo. Y después pondré el título nacional a disposición de Barrera, y todos los que quieran disputármelo. No quiero guardar el Campeonato como un avaro…Después presenciamos todo su entrenamiento: sombra, saco, comba, guantes con Ben Amar II. Respondió firmante Hernández. Y vimos a Hernández muy rápido, muy preciso, muy en su punto. (José Canalis/El Mundo Deportivo 17-09-1967)
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