Faro del Silencio en 1976
La necesidad de un órgano de expresión que contribuyera a la divulgación de los problemas de los sordos, a procurar una mayor unión entre ellos y a una más amplia integración en el mundo de los oyentes han sido los motivos fundamentales que han movido a la Federación Nacional de Asociaciones de Sordos de España a acometer la difícil pero apasionante tarea de publicar una revista de sordos y para sordos. La idea nació con motivo de la celebración del Primer Congreso Nacional de Sordos de España, en mayo de 1976, y precisamente el nombre de la revista “Faro del Silencio” nació del lema del Congreso, que era: «Un Faro de luz en la torre del Silencio».
«Faro del Silencio» no nació de la nada, ni partió de cero. Había un precedente muy importante, como era «La Gaceta del Sordo», una revista modesta de la Federación, que aunque cumplía su misión de ser vínculo de unión entre las asociaciones provinciales, resultaba insuficiente para satisfacer las aspiraciones de nuestros sordos y ser su órgano de comunicación digno y con categoría. Pasado el Congreso, y superados los trabajos inmensos en que la Federación se vio envuelta con este motivo, la idea de lanzar como una nueva revista fue madurando y tomando forma. Se analizaron las ventajas y los inconvenientes. Las ventajas eran todas y de todo tipo. Los inconvenientes se reducían, ¡cómo no!, al coste de la edición, pero esto no fue inconveniente tal como para renunciar a idea tan atractiva. La Federación, como un solo hombre, se lanzó a la tarea de poner en marcha la revista. Bajo la presidencia de don Juan Luis Marroquín, alma y vida de la Federación, todo el equipo se puso a trabajar. Marroquín representaba el amigo de toda la vida, el pilar de la Federación y la unión entre la vieja y querida “Gaceta del Sordo” y el nuevo y ambicioso “Faro del Silencio”. A su lado otro puntal de la Federación, Félix Jesús Pinedo, que encarnaba al hombre nuevo y la nueva savia de la Federación, y que hacía, con su fuerza e ilusión, trabajar a todos en las tareas que eran de todos y para todos. Se formó un equipo joven y se puso a trabajar desinteresadamente hasta que el proyecto fuera una realidad estable.
Un director, Félix Jesús Pinedo. Un gerente, el de la federación, José Antonio García Yñigo. Una secretaria, la insustituible Paquita. Otras ayudas importantísimas, como las de Luisi, Ana María Antoñita, Conchi y Juan. Pero el equipo es más amplio. Está también Antonio Sos, Jesús Crespo, Ignacio Bacas, José Luis Peñacoba, Tun Libre, Angel Rojo y tantos otros, como los intérpretes del diccionario mímico, sin olvidar a aquellos que escriben en sus páginas y los que ayudan con su aliento y ánimo. Pero ¿cómo es “Faro del Silencio”? Como ya decíamos al principio, “Faro del Silencio” es una revista de y para sordos. Su contenido recoge la problemática de nuestros compañeros y amigos, a quien va dirigida. Una gran parte de la revista está precisamente dedicada a estudiar, desde los más diversos aspectos, la problemática del sordo. La sección «La Gaceta del Sordo, conservando así e! nombre de la revista anterior, es la tribuna de las asociaciones provinciales, y recoge en sus páginas sus actividades, problemas y aspiraciones. Reportajes es otra sección importante. Aquí se abordan aquellas actividades, organismos, entidades e instituciones que más directamente están relacionados con el mundo de los no oyentes. Estos son los tres cuerpos más importantes de la revista. Hay que destacar también, por su especialización, los dos fascículos coleccionables: “El diccionario mímico” y “El sordo y su mundo”, junto con otras secciones fijas que recogen las vidas de aquellos sordos distinguidos, “Vidas del silencio” temas antiguos y actividades ya lejanas, “Hace XXV años” y “Documenta” crítica de televisión, “El cristal de nuestro Faro” actividades del deporte silencioso, “Deportes” y otras como “Humor y pasatiempos”, “Información nacional e internacional”, y más secciones que van surgiendo y que irán apareciendo a lo largo de la vida de “Faro del Silencio”. A punto de salir el número dos de la revista, las suscripciones han superado el número de mil y siguen haciéndose más cada día. El esfuerzo del equipo de la revista se ve compensado por el interés que despierta, tanto entre los sordos como entre los oyentes. El trabajo es mucho y el esfuerzo económico también, pero también son muchas las satisfacciones que siempre estuvimos recibiendo que se puede decir es “Faro del Silencio”. (Promoción y Asistencia a Sordos)
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